sábado, 12 de mayo de 2012

UN PASEO ACCIDENTADO CON EL VOLKSWAGEN

El estado de una pintura de 44 años en un Volkswagen Escarabajo bajo el sol.
Esta mañana aproveché para dar un agradable paseo con mi Volkswagen Escarabajo, una agradable medicina anti-estrés semanal para su dueño, que permite que el automóvil se mantenga saludable en espera del momento de su restauración integral. Como siempre, el motor arrancó a la primera y rápidamente estaba maniobrando en el garaje para salir a la calle, que estaba desierta. Después de hacer algunas cosas bastante profanas como tirar la basura, me dejé llevar por el Volkswagen y acabé tomando algunas fotos de unos paisajes y unas casas a las que me condujo el Beetle casi por azar.

Una excelente combinación: parachoques europeo, luna trasera mediana.
Nótese la solución para la tercera luz de freno en la parte baja de ésta.

El camino prosiguió sin mayores inconvenientes, con mis pensamientos centrados en la pintura del Volkswagen de nombre "Savanna Beige" (L620), en la carta completa de colores del modelo Sedán de 1968, en algún gato que se cruzó por mi camino, en dos cocos apoyados en la base de una palmera datilera en un costado de la carretera, en un New Beetle azul aparcado junto a una casa nueva, unos vecinos trabajando en sus huertos de vid, la ausencia de nubes en el cielo extremadamente azul…

Pasando junto a unas pistas de tenis, en un tramo en que las malas hierbas tienen invadido los márgenes de la carretera, sentí algo parecido a un golpe en los bajos del Volkswagen Escarabajo. Di media vuelta para comprobar si se trataba de algún desperfecto importante o alguna piedra que hubiera que quitar del camino. Pero… ¡no! ¡Mala suerte! ¡¡Se trataba del golpe contra la llanta que había dado un enorme clavo al perforar el neumático de la rueda derecha trasera de mi Beetle!!


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