lunes, 6 de agosto de 2012

OTRO PASO EN LA RESTAURACIÓN DE MI VOLKSWAGEN

Hoy se ha dado otro paso más para que la restauración de mi Volkswagen Escarabajo de 1967 tenga éxito. Para proceder a desmontarlo y verificar el alcance de los óxidos que tiene (jamás se ha intervenido en sus 44 años de existencia), además de poder trasladarlo despiezado al chapista, lo cual abarata mucho los trabajos, es preciso disponer de un lugar adecuado.

Mi VW Vocho de 1967 listo para salir a dar un paseo.

Actualmente el Volkswagen duerme feliz bajo un toldo resistente especial, pero en definitiva al aire libre, junto a los otros dos vehículos de la vivienda. Para proceder al cerramiento del garaje era preciso mover de ubicación una instalación completa de energía solar térmica que estaba colocada en una esquina de la pequeña explanada que hoy en día hace las veces de garaje.

Ayer dediqué la tarde a realizar todas las desconexiones de electricidad y suministro de agua pertinentes, además de eliminar las soldaduras que mantenían la energía solar anclada.

Algunos de los puntos de óxido son visibles, como el de la fotografía;
pero quién sabe cómo pueden estar los entresijos de nuestro Volkswagen.
Por eso es conveniente proceder a desmontar chasis de carrocería si
deseamos realizar una restauración completa y duradera.

Con la ayuda de una grúa, y tras asegurar la estructura con sargentos y pernos para que no se moviera de sitio, en unos escasos 20 minutos hemos trasladado la instalación 6 metros para que no estorbe a los trabajos futuros en pos de realizar un cerramiento para que el querido Beetle y sus otros acompañantes puedan disfrutar del fresco en verano y de la calidez de un refugio en los días de invierno.

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