domingo, 10 de junio de 2012

RESTAURAR UN VOLKSWAGEN ESCARABAJO CON LAS MÍNIMAS MODIFICACIONES

Cuando se inicia el proceso de restauración de un vehículo (¡y más el de un Beetle, dado lo tentador y cómodo que es realizar modificaciones en él!) hay que asumir que el 100% de originalidad es un imposible para el común de los mortales.

Salvo que el vehículo haya disfrutado de una vida segura y de constantes cuidados, en su larga vida habrá sufrido algún roce, el robo de alguna pieza, el desgaste de una tapicería. Todo ello arreglado por sus propietarios de la forma que mejor pudieron en su momento y, en algunas ocasiones, con la más triste de las desidias.


Restaurar un Vocho ofrece un abanico de posibilidades: desde dejarlo como
recién salido de fábrica hasta aplicarle las más agresivas transformaciones.

Mi objetivo es dejar mi Volkswagen Escarabajo de 1967 completamente original. Y cuando digo este enunciado lo hago siendo consciente de que hay algunos elementos que no lo serán. Debido a que el auto se moverá con cierta frecuencia en medio del caos del tráfico actual, ciertos aspectos de la seguridad deben ser tenidos en cuenta.

Para mí y hasta el momento son tres las modificaciones que realizaré en aras de una mayor seguridad: instalar una tercera luz de freno, para mejorar el aviso de frenada; montar cinturones de seguridad de tres puntos y con carrete, para las plazas delanteras y traseras; y colocar reposacabezas a los asientos delanteros.

Las dos primeras cuestiones no plantean grandes inconvenientes. Es más, se venden cinturones de seguridad enrollables listos para instalar en nuestros Volkswagen Beetle. Pero la instalación de reposacabezas es todo un dilema, y más en un caso como el de mi Escarabajo, que conserva la tapicería de los asientos prácticamente intacta tras 44 años de uso.

Montar un reposacabezas sobrepuesto, aparte de ser una solución poco eficiente en caso de accidente (su eficacia es casi testimonial, pues al no estar soldados a la estructura del asiento también se mueven con el impacto) es todo un desaguisado estético que nos deja incapaces de disfrutar del tacto y la apariencia del tapizado de los asientos.


Los reposacabezas "oficiales" del Volkswagen Beetle de los años 2000.
Tapicería de los 80 en un vehículo diseñado en los años 30.

Así que hay que dirimir entre intervenir los asientos para soldar un reposacabezas que se tapizará acorde con el tejido de los asientos, o montar sillones completamente nuevos con el reposacabezas de serie. Los argumentos a favor de esta segunda solución son pocos pero sólidos: nada sirve mejor a su función que aquello que ha sido creado expresamente para ello. Pero adquirir dos asientos nuevos es caro, su diseño es más propio de los VW de los setenta, con lo cual desentonarían tremendamente dentro del espartano interior del Escarabajo Modelo de 1968, y nos priva de disfrutar de unos asientos que se han conservado de forma excelente tanto tiempo.

Mi opción favorita es modificar los asientos originales, pero con algunas condiciones: la modificación será lo más respetuosa posible con el asiento; debe realizarlo un tapicero de habilidad excelente; el sistema de reposacabezas que se instale será lo más acorde estéticamente con la época (y preferentemente será material de entonces) pero a su vez deberá apreciarse que no es una pieza original. Para ello he pensado en dos reposacabezas de diseño alargado, poco escandaloso, pertenecientes a un Peugeot 504 de 1971. Sólo sería necesaria una abertura (no dos) en el asiento del Volkswagen. Quizá sea una mala idea, quizá sea una buena idea. ¿Cuál es tu opinión?

Mi objetivo es tener la misma actitud respetuosa que tendríamos si estuviéramos restaurando un viejo y apreciado óleo, en lugar de un viejo y apreciado Volkswagen Escarabajo.

6 comentarios :

  1. Tu opcion esta bien ya que pues ante todo debe haber equiibrio entre lo clasico y la seguridad apuesto tambien por modificar de manera respetuosa los originales

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  2. Hola Christian! Cualquier tipo de intervención en un vehículo clásico es fenomenal si se hace con cariño y cuidado. A título meramente personal prefiero las restauraciones que dejan los vochos originales (me gusta la Historia y ver vehículos de hace 40 ó 50 años circulando como si no hubiera pasado el tiempo me fascina). Pero no puedo negar que una buena adaptación de un vocho tipo buggy, hebmuller o lo que en España se conoce como tunning es muy atractiva. Un saludo! :)

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  3. :( Que tristesa carayyy... el tener que tomar esas desiciones, yo por mi parte, he dejado la seguridad un poco de lado y aunque no es lo correcto, me alegro de ver mis interiores intactos

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  4. La verdad es que sí, es un conjunto de decisiones difíciles de tomar. Lo bueno es que en ningún caso son intervenciones agresivas con el vehículo y eso me deja tranquilo :) un saludo!

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  5. yo tuve que tomar una decisión parecida con mi vw del 69. Los asientos que tenia me estaba matando la espalda.. así que he comprado asientos de deportivos que permiten movilidad para que entren las personas atrás y mi espalda tiene buen respaldo.. se que no es lo mejor..pero yo adoro conducir mi vw así q creo q tome una buena decisión!

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  6. Daniela, es sólo mi opinión pero si tu espalda lo agradecido, sencillamente es la mejor opción que has podido tomar. Conducir incómodo no es bueno, y menos si puede traer problemas de salud. Además, si en un momento dado quieres ver a tu '69 como siempre, si has conservado los asientos originales sólo tienes que ponérselos. Un saludo ¡y a disfrutarlo!

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